Hostal situado en un edificio antiguo, bonito y bien cuidado, y en el interior renovado impecablemente, con una decoración bonita, minimalista. Todas las comodidades, limpieza superior, aislamiento acústico, posibilidad de dejar el equipaje gratuitamente en una consigna. La atención es buenísima, los trabajadores son muy agradables y atentos. Situado en una buena zona, a un paso de Callao y de teatros donde tienen lugar espectáculos como El Rey León y Cabaret. Cafeterías, restaurantes y tiendas en la misma calle. El último día nos encontramos con el dueño, atentísimo, que nos ayudó a bajar las maletas y nos comentó que podíamos coger el metro para el aeropuerto en Tribunal (muy cerca, bajando una calle) en lugar de Noviciado (que se hace más largo). Además nos contó que en el piso donde está el hostal vivió Emilia Pardo Bazán, y en seguida vimos un cartel que lo indica que antes no habíamos visto. Este hotel no tiene ascensor, pero no nos importó: subir por esas escaleras históricas valió la pena. Cuando volvamos, repetiremos, sin lugar a dudas.