Un hostal bonito, tranquilo y con mucho encanto; de esos lugares donde uno se siente a gusto desde el primer rato.
La habitación estaba limpia, cómoda y fresca, con agua para tomar. La cocina compartida está muy bien equipada y el cafecito de la mañana… ¡una delicia para empezar el día!
Está ubicado justo entre Majahua y Troncones, así que puedes caminar a cualquiera de las dos playas sin problema.
Tom y su esposa son excelentes anfitriones: muy amables y siempre dispuestos a recomendar los mejores lugares y cómo moverse por la zona .
Nosotros llegamos y regresamos en transporte público sin ninguna complicación. Y si necesitas un aventón, la gente del pueblo es muy amable y siempre echa la mano.
Fue visita cortita, pero nos dejó una gran sonrisita. Volveremos sin pensarlo dos veces, porque Majahua y su playita… ¡nos robaron el corazón! 🌴🌊