Nuestra estancia en la habitación 106 fue bastante regular. El principal problema fue la luz del baño: el interruptor no funcionaba correctamente y había que pulsarlo repetidas veces para conseguir que la luz se encendiera o se apagara. Resultaba bastante incómodo, especialmente durante la noche.
Además, desde aproximadamente las 7:00–8:00 de la mañana había bastante ruido en el pasillo, con pasos y movimiento constante. No sé si procedía de otros huéspedes o del personal, pero se escuchaba muchísimo desde la habitación y acabó despertándonos. La insonorización es claramente mejorable y no tuvimos sensación de tranquilidad ni de privacidad.
La habitación de matrimonio también nos pareció extremadamente pequeña. La ventana daba directamente a un patio de luces cerrado, lo que hacía que el espacio resultara todavía más agobiante y con muy poca sensación de apertura. La decoración, especialmente el papel de las paredes, se veía bastante anticuada y la habitación daba la impresión de ser un edificio antiguo reformado de manera bastante básica.
En general, fue una estancia aceptable únicamente para pasar la noche, pero no especialmente cómoda ni agradable para una larga estancia. Por nuestra experiencia en la habitación 106, serían necesarias mejoras importantes en mantenimiento, insonorización y acondicionamiento de las habitaciones.