Estuvimos en dos habitaciones, al llegar una de ellas tenía cabellos en la ropa de cama, la habitación está amplia pero se nota ya muy antigua con muebles y ropa de cama que posiblemente han de tener unos 30 años, la regadera es muy pequeña tamaño como de crucero. Lo que menos nos gustó fue que la persona que nos recibió, una mujer, no es amable, ni una sonrisa, y además salíamos al aeropuerto a las 5:20 am y nos dijo que no fuéramos a salir de la habitación antes de que nos tocaran la puerta para avisarnos que ya podíamos salir porque iba a sonar una alarma, o sea que debes permanecer en tu habitación, porque suena una alarma, no podríamos haber ido a la otra habitación que rentamos con las amigas o a recoger algo, me parece que te sientes encerrada. Sobre todo la amabilidad es lo que les falla