Nuestra experiencia con Coeo no fue buena y finalmente tuvimos que cancelar la reserva y alojarnos en otro hotel. El principal problema fue la falta de información clara sobre el proceso de check-in. Habíamos reservado el alojamiento ubicado detrás de la Catedral, pero al llegar nadie respondió al timbre ni al teléfono. Fue gracias a otra huésped que estaba entrando que descubrimos que el check-in debía hacerse en otra ubicación situada a más de 1 km, algo que no estaba explicado de forma suficientemente clara antes de la llegada.
También nos sorprendió saber que el desayuno tampoco se sirve en las propias instalaciones. La actitud del personal, cuando finalmente logramos comunicarnos, nos pareció más desafiante que orientada al servicio, con poca disposición para entender la situación o buscar una solución cómoda para el huésped.
Lo único positivo que podemos destacar es que, una vez explicamos que preferíamos cancelar debido a todas estas dificultades, aceptaron la cancelación sin penalización, algo que agradecemos.