El personal del hotel es francamente amable, cercano y muy servicial. Atención 24h. Los interiores son espectaculares y están cuidados con mucho gusto; el jardín, en particular, es realmente impresionante y aporta una sensación de oasis. Las habitaciones son preciosas y muy bien equipadas. Camas muy cómodas.
El desayuno incluido está bien, aunque agradecería un poco más de variedad.
Dicho esto, hay varios aspectos negativos que considero relevantes:
1. En primer lugar, obligan a realizar todos los pagos en dólares estadounidenses, a pesar de que en México, por ley, los comercios deben aceptar pesos. Me pareció una práctica muy extraña y, sinceramente, potencialmente ilegal.
2. En segundo lugar, en las habitaciones de la planta inferior se escucha absolutamente todo lo que ocurre en la planta superior, lo que afecta mucho al descanso.
3. En tercer lugar, hay hormigas por todas partes. Son pequeñas e inofensivas, y en un entorno tropical se puede entender, pero es algo a tener en cuenta.
En nuestro caso, tuvimos que pagar 70 USD adicionales para conseguir una habitación en la planta superior y reducir el ruido.
En resumen: un hotel bonito, con una atención excelente y un jardín espectacular, pero con puntos muy mejorables en política de pagos, insonorización y control de insectos.