Un sitio correcto para pasar un fin de semana: no se puede destacar la habitación por su amplitud, pero sí por su curiosidad ya que la habitación en sí era como un "mini-duplex" con una cama de matrimonio en el piso de abajo y el baño y una cama individual en el altillo.
La zona común donde se puede leer, jugar y descansar es más amplia y confortable… La verdad es que es muy acogedora.
La zona de los desayunos está configurada con mesas corridas (donde compartes una mesa grande con varios huéspedes) y a mí me encantó. Además, el desayuno, aunque no muy variado, cumplió con creces para mi sorpresa un buen desayuno dominical... mermeladas bio de diferentes tipos, queso, cererales, huevos... todo acompañado por pan de cereales e infusiones tembién bio.