La habitación fue uno de los puntos fuertes de nuestra estadía: muy bonita, amplia, de estilo colonial y con ventanas orientadas directamente hacia la fortaleza y la montaña. La vista le daba un encanto realmente especial al ambiente. La bañera de hidromasaje también estaba limpia y bien conservada, aunque era algo ruidosa. La habitación contaba además con dos calefactores, pero aun así durante la noche se sentía bastante frío.
El principal punto a mejorar sería el desayuno. Como muchos trenes hacia Machu Picchu salen temprano, sería conveniente ofrecer opciones antes de las 7:00. Al informar nuestro horario, nos prepararon un desayuno reducido, gesto que agradecemos, aunque la opción ofrecida era bastante básica y el pan no parecía fresco.
También sería positivo contar con una mayor presencia de personal en recepción. Solo vimos a alguien durante el check-in y, en las demás ocasiones que pasamos por allí, no encontramos a nadie. En el check-out tampoco había personal, por lo que dejamos la llave sobre el mostrador.
En general, el hotel tiene mucho encanto, especialmente por la habitación, su estilo y las vistas, pero algunos detalles de servicio podrían mejorar la experiencia.