Muy bien situado, a escasos metros de la entrada de los Museos Vaticanos y cerca del Metro. El personal es muy agradable y la habitación, cómoda. Está en una zona tranquila y silenciosa. Echamos en falta, en el cuerto de baño, algún estante para dejar el cepillo de dientes, peines, etc. En cambio, la ducha está muy bien y la calefacción funciona perfectamente. El desayuno estaba "en pruebas", según nos dijeron, era un nuevo servicio, y la verdad es que era un poco "justito", pero la zona está llena de bares, donde desayunar adecuadamente.
Muy buena relación calidad-precio, sin duda, repetiré.