Reservamos una noche por más de 160€ y 15€ extra por llevar una perrita de 4kg que ocupa un trozo de suelo existente en la habitación y para la que tampoco se suministró ni cama ni comedero, sino que todo era propio y tenía su entrada restringida a prácticamente todo el hotel. Check in a las 16 pero la salida a las 10, y el desayuno hasta las 09:30. No son horarios de vacaciones sino de trabajo. La comida es incomestible. Compramos un ticket de 28€ por persona para el almuerzo y tuvimos que comer las sobras porque no nos avisaron de que el buffet cerraba en menos de 10 min a las 14:00. Desde las 7 de la mañana, golpes, voces y ruidos fuertes. Lo tienen hecho perfecto para que te dejes dinero por todo. Ah y la de limpieza tocando en la habitación antes de las 10. De verdad, no vale lo que piden. Y no tiene ninguna playa privada porque esto no es legal en Cerdeña, solo tiene unas tumbonas privadas. Lo que sí hay es hormigas en la habitación, un acceso bastante malo y si te quejas en el check out de la pésima calidad te dejan sin servicio de traslado de equipaje al coche, como si han hecho con otros muchos clientes. El parking es simplemente tierra de difícil salida acceso en bastantes puntos. Es un lugar para quien no quiere hacer nada, se acuesta a las 21 y se levanta a las 7, y no ha probado en su vida una comida decente. Por cierto, lleno de niños y padres maleducados.