El hotel está bonito, es nuevo y visualmente agradable; sin embargo, no considero que realmente ofrezca una experiencia de hotel boutique.
La accesibilidad es muy mala. Hay un escalón en la entrada de la habitación y también desniveles en los pasillos, lo que dificulta o impide el acceso en silla de ruedas. Incluso una de las rampas estaba bloqueada por un calentador o algún equipo similar. El carrito para el equipaje tampoco puede entrar a la habitación y, como la puerta se cierra sola, uno termina batallando entre mantenerla abierta y meter las maletas.
Reservé para cuatro personas —dos adultos y dos niños— y solamente dejaron tres toallas. Además, las toallas eran muy normales. Precisamente en un hotel que se presenta como boutique uno esperaría que detalles como las toallas, los jabones, las sábanas y las almohadas marcaran una diferencia. Las sábanas y almohadas estaban bien, pero nada fuera de lo común, y los artículos de baño tampoco se sentían premium.
También renté una suite anunciada con cocineta, pero en realidad no está equipada: no tiene estufa, cubiertos, utensilios ni lo necesario para preparar algo. Únicamente había una cafetera con dos cápsulas.
En general, me pareció caro para lo que ofrece. El lugar está lindo y nuevo, pero le faltan muchos detalles para considerarlo boutique y para justificar el precio. Lamentablemente, no regresaría.