Hotel muy bonito y con una ubicación excelente, a pocos pasos de Las Ramblas y en una calle muy concurrida y con bastante movimiento. A pesar de eso, en la habitación no se escuchaba prácticamente ningún ruido, algo que valoramos mucho.
La habitación era muy linda, aunque bastante pequeña, por lo que manejar y colocar las maletas dentro se hacía un poco incómodo. La cama, en cambio, era súper cómoda y el baño sorprendentemente amplio y espacioso.
La atención del personal fue uno de los puntos más positivos de la estancia. Tony, en recepción, nos recibió de manera excepcional, muy amable y atento. El personal del restaurante también fue muy agradable, especialmente la chica argentina, que nos atendió muy bien.
El desayuno es a la carta y de muy buena calidad. En particular, el cocinero prepara unos huevos revueltos espectaculares. Como aspecto a mejorar, el servicio puede demorarse y el horario del desayuno, de 8:30 a 10:30, resulta bastante limitado para quienes tienen que salir temprano al aeropuerto o realizar algún tour. Al ser a la carta, esa espera puede complicarlo todavía más.
La habitación no dispone de plancha, aunque se puede solicitar fácilmente en recepción. Tampoco hay té ni café en la habitación, algo que sería un buen detalle añadir.
En general, tuvimos una muy buena estancia, principalmente por la excelente ubicación, la comodidad de la cama, el silencio de la habitación y la amabilidad del personal. Es una